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Año I Número
5 septiembre-octubre 2001 |
UNA EDICIÓN ESPAÑOLA DEL NECRONOMICÓN |
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En el IV Congreso
de Archivística y Biblioteconomía de la Federación
Rusa, celebrado en abril de 2001 en la ciudad de Novosi-birsk, fue presentada
una comunicación provisional sobre los estudios que la Comisión
Interdepartamental de Recuperaciones de la Universidad de Moscú
está realizando sobre diversos libros y documentos. Lo que sigue
es un resumen de la ponencia elaborada por Yuri Minsky sobre una edición
española del Necronomicón. |
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| En el año 1992, el presidente Gorbachov, comprometido en recuperar la transparencia en la vida pública de país (Glasnost), ordenó a la K.G.B. la entrega a la Universidad de Moscú de una gran cantidad de expedientes que habían permanecido clasificados desde la Gran Guerra Patria, relacionados con la protección de bienes culturales, que oficiales del Ejército Rojo, habían desarrollado, en tiempos de guerra, en diversos países extranjeros. Tras el estudio pormenorizado de dichos documentos, inmediatamente se creó una comisión para intentar recuperar dichos bienes que se encontraban custodiados por miembros del Partido Comunista. El resultado fue satisfactorio en la totalidad de los casos gracias a la diligencia de los custodios y a la exactitud de los informes. Tras la recuperación de dichos bienes culturales, se procedió al estudio, clasificación y restauración de los mismos para, tras este proceso, contactar con los ministerios de cultura de los países respectivos en vistas a facilitar su consulta. En cuanto a la divulgación de los presentes trabajos en la comunidad científica internacional, la Universidad de Moscú ha comprometido varios departamentos, a los que agradecemos su colaboración. Este artículo ha sido redactado por miembros de la facultades de Religiones Comparadas, de Filosofía de la Ciencia, de Medicina, de Lenguas Extranjeras y de Biblioteconomía.
En el frontispicio encontramos las siguientes inscripciones manuscritas: En la parte superior izquierda / del convento de carmelitas descalzos de criptana 1601 /; a la izquierda de la marca del impresor / Del convento de descalzos / y a la derecha de la marca del impresor / Carmelitas de Criptana /; en la parte superior derecha cuño de registro de entrada del K.G.B. aunque sin fecha. 22 páginas sin numerar que incluyen licencia e índice + 254 páginas numeradas. Folio menor. 29 x 20 cms. El texto está impreso a dos columnas con letras capitulares grabadas con boj. Encuadernación gofrada representando motivos florales y figuras antropomorfas. Tapas de madera biseladas y cubiertas con piel curtida al alumbre. Dos broches que se han perdido. En el corte del libro opuesto al lomo, una inscripción manuscrita ilegible. CONTENIDO Aunque estamos preparando una traducción crítica de la presente edición latina del Necronomión (que también será publicada en diferentes idiomas por nuestro departamento de ediciones en lenguas extranjeras), adelantaremos la parte del contenido que tenemos traducido hasta ahora. El libro está dividido en tres partes claramente diferenciadas. La primera es una breve cosmogonía
que se inicia con la aparición de un montículo. La aparición
de ese «primer lugar» significaría la consolidación
de la tierra y (habitualmente en las cosmogonías egipcias e hititas)
la eclosión de la luz, de la vida y de la conciencia, sólo
que en el caso presente esta realidad no surge de la inmensidad acuática,
sino de la oscuridad primordial, así que de ello se puede deducir
el nacimiento de la oscuridad, la muerte o entropía y el caos.
Siguen las etapas de la creación -cosmogonía, teogonía,
creación de los seres vivos, etc. - mediante el relato de un primer
demiurgo innombrado que, masturbándose (aunque la expresión
es de una grosera ingenuidad, su sentido está claro: la realidad
nace de la sustancia misma del dios supremo), crea una serie de divinidades,
también innombradas. En estas invocaciones, que llegan a un total de 24 y que creemos referidas a 24 divinidades diferentes, la totalidad de las mismas se deben realizar de noche «antes de que los pájaros, presurosos de un nuevo amanecer, lo llamen»; el fuego aparece como elemento integrante en 21 de ellas. Con respecto a las otras tres restantes, aparece el agua en una de ellas «te sumergerás en las aguas oscuras, sin ropas ni armas, como en el cuerpo de una virgen», la sangre, referida a la de un animal, también innombrado «...su sangre es en todo semejante a la tuya y podría ser la tuya...» y, por último, algo referido al sueño o a forzar largos periodos de tiempo sin dormir «... cuando no puedas ver (soñar) más, empezarás a ver a quién espera su vuelta...». Estas invocaciones no tienen como objetivo pedir riqueza, dones o protección, a los dioses, sino «regenerar el tiempo». Al imitar el modelo se está reactualizando la cosmogonía. Cada invocación es un «comienzo absoluto» que tiene por única función suspender el tiempo profano (real) para proyectarse en un tiempo mítico, el tiempo en que el surgimiento de «un primer lugar» dio lugar a la consolidación de la oscuridad y el caos. La tercera parte (la más retrasada no tanto en cuanto a traducción como a interpretación) es un conjunto desordenado de consejos prácticos sobre cómo mantener la salud, combatir determinadas enfermedades, preparar los alimentos, etc. La comprensión de estos puntos se hubiera convertido en picar agua en un mortero si no hubiera sido por la inestimable ayuda de unos colegas de la Universidad de Pekín especialistas en las ideas y métodos contenidos en el Tratado de Medicina Interna del Emperador Amarillo (ideas y métodos vueltos a utilizar en los hospitales chinos desde los años cincuenta) a los que casualmente se les consultó. La conclusión provisional de estos médicos fue la gran cantidad de puntos formales (diagnóstico del pulso, moxicombustión, un tipo de acupuntura sin agujas, orientación y construcción de casas, etc.) que tienen en común estas dos obras. Otro punto que cabe destacar de esta tercera parte, son las continuas referencias a una clasificación muy detallada (con sorprendentes variantes y subvariantes) de animales y plantas, que supera ampliamente a la zoología y botánica científicas contemporáneas y que, en la mayor parte de los casos, no sabemos cómo traducir o interpretar. También hay referencias a cuestiones sexuales que abarcan tanto el ámbito social como médico y que tienen, también, puntos de similitud con técnicas y creencias indias. CONCLUSIÓN Que la presente obra fuera, efectivamente, impresa y que en ella conste el nombre del impresor y la correspondiente licencia, nos hace llegar a las siguientes conclusiones: Primera: Que aunque es evidente que se trata de un libro de «magia», nunca fue prohibido por la ortodoxia católica (como no se prohibieron otros), por el sencillo motivo de que iba destinada la edición, en su totalidad, al uso interno de la misma, esto es, a los religiosos. Por consiguiente, lejos de pretender disponer de un ejemplar único, creo que esta edición latina del Necronomicón debe ser frecuente, al menos en España, en las bibliotecas religiosas, no descartando, tampoco, la existencia de otras ediciones, tanto anteriores como posteriores. Segunda: Que los puntos en común de la presente obra, con otras obras escritas o con otras tradiciones orales de diferentes culturas distantes geográficamente (como nos indicaron nuestros compañeros de la Universidad de Pekín), son necesariamente coincidentes, ya que las leyes básicas de la «magia» son tan válidas, objetivas y coherentes como las de la física científica contemporánea. Así un chamán de Siberia, entenderá tan fácilmente los procedimientos de un curandero peruano o de un sacerdote católico, como un matemático indio comprenderá las operaciones de un matemático romano o árabe, aunque los símbolos y el lenguaje que utilicen no sean los mismos. Tercera: Que es lógico que la Iglesia Católica, al menos en España, ajena a las presiones de instituciones científicas oficiales, por haber sido autónoma del estado y, a menudo, predominante sobre él, haya tenido tiempo y libertad para configurar su mente (como colectivo) sin restricciones a la hora de interpretar o modificar la realidad (física o no), no sometiéndose a una sola ideología o, lo que es lo mismo, entendiendo la ciencia como un fenómeno histórico más y no como el solo y único modo sensato de acercamiento a un problema. OTROS ARTÍCULOS EN HIBRIS REVISTA DE BIBLIOFILIA RELACIONADOS: La literatura fantástica en la prensa del romanticismo
de Montserrat Trancón Lagunas. HIBRIS Revista de Bibliofilia,
nº 5. septiembre-octubre, 2001.
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